Concurso estatal de arquitectura – ipejal- Entre la Memoria y la Transparencia

Arquitectura, Interiores. 
2026
Localización: Zona Centro Guadalajara, Jalisco, EUM.
Tipología: Residencial
Cliente: IPEJAL
Tamaño: 220 m2
Estatus: Propuesta de Concurso

El proyecto parte de una premisa única: edificar en el Centro Histórico de Guadalajara no es ocupar un predio, sino intervenir en cuatro siglos de intención urbana acumulada. Frente a este contexto, la propuesta rechaza dos actitudes equivocadas —la mimesis nostálgica y la ruptura gratuita— y adopta una tercera vía: un edificio inequívocamente contemporáneo que se subordina a la jerarquía del patrimonio, activa el espacio público y repone al tejido urbano una tipología espacial que le es propia: el patio.

«El edificio no aspira a anunciarse frente a la silueta de la Catedral. Aspira a sostener una conversación inteligente con cuatro siglos de intención urbana: presente, durable e inequívocamente de su propio momento.»

Armonización con el Entorno Histórico
La propuesta establece tres mecanismos específicos de armonización, cada uno operando a una escala distinta:
Escala de la manzana — La fachada en tres registros
La envolvente se organiza en tres bandas que responden a condiciones urbanas distintas según la altura:

Registro I — Planta baja y nivel 1: paneles prefabricados de concreto con relieve derivado del vocabulario formal del agave. Material robusto, resistente al grafiti y de alto contenido cultural jalisciense. Responde a la escala táctil y peatonal de la calle.

Registro II — Niveles 2–3: muro cortina de vidrio claro de piso a techo. Disuelve el límite entre el interior productivo y el espacio público, contribuyendo a la seguridad urbana por visibilidad y a la legibilidad cívica del edificio, es decir implementando escala humana.

Registro III — Niveles 4–5: muro cortina de vidrio semitraslúcido blanco. En las elevaciones este-oeste, alternancia sincopada de paneles de concreto y paños vidriados calibrada al perfil solar de la latitud 20.7° N. La corona refleja la luz en lugar de absorberla, integrándose en la paleta cromática del distrito histórico.

Escala del espacio público — Terraza pública en cuarto nivel
A +17.28 m sobre el adoquín del Centro Histórico, el edificio cede el perímetro del cuarto nivel como terraza-promenade pública continua. Esta operación crea una dotación cívica inexistente en el distrito: un mirador desde el cual el patrimonio monumental de Guadalajara —Catedral, Teatro Degollado, Palacio de Gobierno— es visible en panorámica. La franja plantada de la terraza incluye especies nativas polinizadoras (pastos ornamentales, perennes con flor, sedges) que mitigan la isla de calor y aportan al desempeño ambiental del conjunto. A lo largo del antepecho sur, herrería patrimonial recuperada de la propiedad original se integra como artefacto de paisaje, superponiendo el vocabulario férreo del siglo XIX con el paisaje ecológico del siglo XXI.

Escala del interior urbano — El patio reinterpretado
El corazón organizativo del edificio recupera la tipología del patio novohispano —el organizador espacial de la manzana guadalajarense durante tres siglos— en términos contemporáneos: un jardín interior cerrado por muro cortina de vidrio claro a plena altura, plantado con Cercis canadensis L. (Fabaceae) (duraznillo) de 5–10 m, cuyo dosel proporciona sombra natural, luz difusa filtrada y una presencia estacional inmediata para todos los usuarios del edificio aunado a la presencia de vegetación atrayente de insectos polinizadores. Los adoquines de granito al nivel del patio continúan materialmente el vocabulario de la calle histórica al interior del edificio.

La escalera helicoidal — Hito espacial del patio
El patio se ancla en una escalera helicoidal monumental de concreto blanco liso. Más que circulación vertical, este elemento es el foco experiencial del edificio: su geometría revela incrementalmente el jardín interior en cada semivuelta, actúa como redistribuidor de luz natural hacia los niveles inferiores del patio y transforma el desplazamiento cotidiano entre plantas en un acontecimiento arquitectónico. El contraste material —blanco puro frente al gris estructural, el nogal oscuro y el rosa estacional del duraznillo— lo distingue como el único elemento singular de la paleta, sin ruptura con el conjunto.

El proyecto cumple íntegramente la normatividad de protección patrimonial mediante la conservación, integración funcional y restauración de la fachada de valor artístico ambiental en elevación norte. Se armoniza con el entorno histórico a tres escalas —perfil urbano, espacio público y tipología interior— sin recurrir a la imitación formal. Sus cinco puntos clave —la fachada tripartita, el patio reinterpretado, la terraza pública, la escalera helicoidal y la paleta material restringida— constituyen una respuesta coherente, técnicamente precisa y arquitectónicamente propia al privilegio y la obligación de terreno.